Dignidad en el trabajo

La Declaración Universal de Derechos Humanos en su Artículo 23 apartado 1, dice: “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.”

En su apartado 3, dice: “Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social”.

En el artículo 25, apartado 1, dice: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.

La Constitución española en su artículo 35, apartado 1 dice: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”.

No sabemos a qué se han dedicado los gobiernos de los últimos cuarenta años, pero desde luego, no a defender estos derechos humanos y constitucionales.

El trabajo, opuestamente, ha ido perdiendo valor en la balanza. Los trabajos que hoy, a la luz de la pandemia, han resultado primordiales, como limpieza, cuidados, sanidad, etcétera apenas tienen remuneración ni condiciones laborales dignas.

Cada vez hay trabajos más precarios y más indignos, que no permiten ni de lejos, desarrollar una familia. “Es el mercado, amigo”, decía Rodrigo Rato. Pero el mercado, a la hora de la verdad, no viene a resolver nada.

Al contrario, dificulta las cosas, por ejemplo, el mercado de mascarillas… Si el mercado no nos resuelve, sino que nos complica la vida… habrá que ponerle coto.

Desde luego no podemos dejar nuestros derechos, nuestra salud, nuestra educación, nuestra seguridad… en manos del Mercado.

Es, opuestamente, el trabajo, digno, bien remunerado, la base sobre la que podemos construir un proyecto social donde, efectivamente, nadie se quede atrás.

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También tuvimos al Sr. García que nos trae Cositas de la Actualidad donde se pide la regularización de las personas en irregularidad administrativa, a través del relato a Ana Riaño, cuidadora sin papeles También repasamos otras noticias como el intento del Ministerio del Interior de realizar una deportación colectiva, prohibida por la legislación internacional; además recogimos los sistemas que han puesto en marcha los gobiernos de las Baleares y Canarias para que las personas sin papeles puedan acogerse a las ayudas por la pandemia del covid-19.
Vuelve “Abre los ojos”, vuelve María, hablandonos del D’A Festival de Barcelona y de una de sus películas: Aznavour by Charles (Le regard de Charles)
Sonaron las canciones de Gatillazo con esclavos del siglo XXI y la versión de Los Muertos de Cristo de Resistiré del dúo Dinámico.


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