Assange.

Aquellos que quieren cambiar el mundo, luchar contra las injusticias, están hoy ante una extraña situación. Hay suficiente energía para el cambio, hay rabia universal: la gente está protestando por toda Europa, en Estados Unidos, en los países del Tercer Mundo. Pero hay una dimensión trágica en esta rabia. Es como si uno no pudiera trasladar esta rabia hacia un proyecto político concreto. ¿Qué queremos hacer? ¿Qué hacer?

Aquí, Julian Assange encontró una de las soluciones. A todos nos gusta citar la vieja frase de Mahatma Gandhi “No esperes a que otra persona haga el cambio; sé tú mismo el cambio que quieres hacer”.

Assange hizo exactamente eso. Nos mostró lo que podemos hacer. Así que la situación no es de ciega desesperación. Podemos hacerlo, aunque no lo creas. Mira alrededor, olvídate de él y sólo piensa: recuerda el efecto de Wikileaks y a todos los que lo siguieron, cómo cambió la situación. Incluso los grandes poderes se comportaron de manera distinta. Cierto que trataron de cubrir ciertas amenazas.

Por otro lado, mira el miedo con el que hoy es decidido el destino de la economía. Todos los acuerdos secretos ya no pueden hacerlo.

Assange fundó Wikileaks y publicó más documentos clasificados que toda la prensa mundial. Ahora los poderosos saben que sus correos electrónicos pueden ser leídos, sus conversaciones telefónicas escuchadas. Y todo ello, publicado. Es por eso que Assange es un modelo. No tiene ese gran proyecto de cambiar el mundo, él escogió un campo preciso: la libre circulación de la información. Especialmente aquella que atañe a nuestra seguridad y nuestro destino económico.

Gracias a eso hoy estamos en una situación distinta. Cosas que nadie habría pensado hacer hace unos años, ahora son algo que los que están en el poder tienen que tener en cuenta.

Así que recuerda esto: Assange está en nuestra vida. No poéticamente, sino literalmente.Y su lucha es por nosotros. Todos le debemos el cambio que produjo, así que todos debemos apoyarle. Es un auténtico héroe de nuestro tiempo. Y además nos ha mostrado cómo es posible ser un héroe hoy. Empieza por lo que está a tu alcance, por compartir lo que piensas y lo que sientes. Participa y suma tus energías a lo que consideres que lo merece.

A diferencia de otras épocas llenas de frases huecas con las que se buscaba reconocimiento externo, hoy se empieza a valorar el trabajo humilde y sentido mediante el cual no se pretende agrandar la propia figura sino cambiar uno mismo y ayudar a hacerlo al medio inmediato familiar, laboral y de relación. Los que quieren realmente a la gente no desprecian esa tarea sin estridencias, incomprensible en cambio para cualquier oportunista formado en el antiguo paisaje de los líderes y la masa, paisaje en el que él aprendió a usar a otros para ser catapultado hacia la cúspide social.

Cuando alguien comprueba que el individualismo esquizofrénico ya no tiene salida y comunica abiertamente a todos sus conocidos qué es lo que piensa y qué es lo que hace sin el ridículo temor a no ser comprendido; cuando se acerca a otros;…

cuando se interesa por cada uno y no por una masa anónima; cuando promueve el intercambio de ideas y la realización de trabajos en conjunto; cuando claramente expone la necesidad de multiplicar esa tarea de reconexión en un tejido social destruido por otros; …

cuando siente que aún la persona más “insignificante” es de superior calidad humana que cualquier desalmado puesto en la cumbre de la coyuntura epocal…

cuando sucede todo esto, es porque en el interior de ese alguien comienza a hablar nuevamente el Destino que ha movido a los pueblos en su mejor dirección evolutiva, ese Destino tantas veces torcido y tantas veces olvidado, pero reencontrado siempre en los recodos de la historia.

Ir a descargar

Además, tuvimos la sección «Vente pa Europa, Samba» donde estuvimos viendo la situación de Cabo Verde; e hicimos un repaso a las propuestas sobre inmigración de los programas políticos de los principales partidos políticos.

Sonó la canción de Jovino dos Santos África Mamae.


Deja un comentario